VerdeMar

9.26.2006

½ Arroz con leche…

Estuve leyendo un post interesante sobre matrimonio, al mismo tiempo una reciente conversación con una amiga hizo que me antojara hablar del tema.
Como he dicho antes, la presión que puede sentir una mujer (mas que el hombre, a mi parecer), a los 25 o rondando los 30 años sobre su estado civil se puede volver tortura; igualmente uno debe hacerse los oídos sordos y actuar según lo que mejor le parezca y con libertad…no como dijo una amiga en clase: “yo me quiero casar pero no quiero que nadie lo sepa…”
Ante tanta interrogante externa me puse a analizar, y pude diferenciar etapas: a los 8 años jugaba casita, era madre soltera y feliz (manejaba con mis 14 hijos de peluche en mi carro imaginario, pagaba las cuentas, los llevaba al cine y no pensaba en las horas laborales), a los 15 me quería casar con ceremonia religiosa y pensaba: “all you need is love…”, a los 18 pensaba que no quería traer hijos al mundo y mucho menos casarme, quería esa vida independiente, hoy a los 24 no me siento lista para tener hijos, pero no me importaría casarme con ceremonia civil con “eu sei que vou te amar” de fondo….cuando amerite el caso; asusta un poco decirlo…

Estoy consciente de que el matrimonio se vuelve meramente un protocolo (Protocolo: este término se usa, en lo relativo a las relaciones humanas, para describir el conjunto de conductas y normas a conocer, respetar y cumplir no sólo en el medio oficial ya establecida, sino también en el medio social, laboral, académico, político, cultural …)
Y eso me parece bien, obviamente el amor no es condicional a si andás anillo, si firmaste, si caminaste al altar, si fue en las Vegas, si te juntaste…pero para mi el hecho de sentirme “unida” (un psicólogo me oye decir esto y me alegaría dependencia, sentimiento objeto-posesión, etc.), pero a mi me parece romántico andar un anillo, rama, tatuaje…que haga entender al mundo que elegí vivir el resto de mi vida junto a otra persona.

De acuerdo, yo entiendo que para sentirme unida no es necesario realizar un ritual lleno de formalidades. Para un efectivo y cotidiano amor da igual si la gente se casa o no, lo importante es si cuando se llega a la cama en la noche no se cambian esos segundos de calor y energía que se cruzan entre los dos o si de repente en media calle llega el recuerdo de algo y sale a relucir esa mágica complicidad…

1 Comments:

At mié. sep. 27, 02:36:00 p. m. 2006, Blogger maya said...

Solo una palabra... APLAUSO!!!
Tenés razón... podríamos ser buenas amigas... :p

 

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